18.1.06

Y así se crea ficción?

Debería escribir ficción nuevamente
apasionarme con la imaginación
debería crear ese mundo nuevamente,
pero mientras...
manténlo ahí por mí.
Debería retractarme de todo lo dicho
debería arrepentirme de retractarme
y la ficción...
qué más da
es mi realidad.
Qué más da...
si no me retracto
Debería creen en la ficción nuevamente
para así existir,
pero mientras...
déjame existir en tu cabeza
No es en vano decirlo
debería gritarlo en silencio
déjame existir en tu cabeza
déjame creer en la ficción
debería gritarlo
... qué más da
en tu cabeza o en la mía.
Debería retractarme,
pero mientras
esperar que pasen los tres minutos
y se cree el mundo
qué más da
en tu cabeza o en la mía
Debería gritarlo
que me dejes creer
que me dejes existir
que me dejes escribir.
Maldito Loro Tricachue

9.1.06

La tele, o la apología del borracho

De vuelta en mi cruzada personal contra la estupidez de la tele y de las personas en ella.
¿Hasta qué punto es gracioso ver un borracho? Hace ya harto tiempo que apareció el Che Copete rascándose el culo y eructando, y era divertido, era algo nuevo, diferente, reflejo de la apertura en tiempos de "democracia", pero han pasado los años y se sigue en lo mismo. Se multiplican los ebrios televisivos, logrando que se convierta en una figura pública y deseable para la entretención: en ninguna parte debe faltar el ebrio. Y así se hace del alcoholismo un tema de conversación, un motivo para la risa idiota (como se decía hace tiempo [hace mucho que no lo he escuchado], "la risa abunda en la boca de los tontos"), en vez de considerarse como lo que es, una enfermedad. Yo me pregunto, ¿será igual de gracioso para las familias de los alcohólicos?, ¿para los que se saben alcohólicos y quieren dejarlo pero no pueden?
Como sabemos, desgraciadamente son las cosas dignas de aborrecerse las que son absorbidas por la sociedad, y no las loables. Así es como esta tendencia al ebrio como fuente de diversión ha penetrado todos los sectores sociales, y todos ven que es totalmente válido y esperable tomar hasta más no poder, porque así se divierten ellos y el resto, les da un tema de conversación para el lunes, de vuelta a las clases o al trabajo. ¿Acaso son tan vacías sus vidas que necesitan estar borrachos para poder entretenerse? No quiero que se me mal entienda, no estoy en contra del alcohol, sino en contra de la costumbre de tomar hasta reventarse. Es bueno tomarse algo de vez en cuando, de forma controlada, escuchando al propio cuerpo; para todo hay un límite.
Hay otro tema muy relacionado con esta pésima costumbre: al otro día, o cuando sea que se encuentra con otra persona, comentar algo como: "oye, salimos anoche, y quedamos hechos mierda tomando". ¿Es que esta persona está orgullosa de su comportamiento? ¿orgullosa de haber quedado en un estado lamentable del que lo único que recuerda es haber salido, y nada más? Esto me recuerda las canciones de los Mox, y con eso se me vino a la memoria otro tema: "te ves más linda cuando tomo". ¿Se necesita del alcohol para poder fijarse en alguien? ¿por qué no conocer a alguien estando sobrio y ver a la persona en su cabalidad?
Esta sociedad va de mal en peor.
Si alguien lee esto y se identifica con alguna de estas fases, espero le sirva para reflexionar un poco sobre su situación.

"Calendariofilia"

Espero que quepa... es un poco largo... un cuento al fin y al cabo, escrito hace un año.
Acepto comentarios
y silencio también.
...

30 de Febrero, 30 de Febrero, 30 de Febrero... El hombre no podía creerlo, por más que revisaba el calendario, por más que trataba de convencerse; aquello no podía ser cierto. ¡A qué falto de seso se le podría haber ocurrido imprimir mal el calendario!
Una campanada, sólo una campanada del reloj despertador bastaba para levantar al Señor Organización de su cama plegable. Iba directamente a la ducha y calculaba el tiempo exacto: 7 minutos y medio, al minuto siete ya debía tener enjuagado el cabello (o lo que quedaba de él).
Al salir de casa brillaba su traje impecable, sus zapatos recién lustrados y su sombrero de copa que usaba para ocultar la prematura calvicie. Caminaba con la frente en alto, guiñándole el ojo a la misma joven de siempre que se paraba a esperar el taxi. Tendría unos diez años menos que él, pero qué le importaba... Se sabía apuesto e interesante, aunque la mayoría de sus amistades y novias se escapaban al conocer su obsesión por tener el control de cada día.
- ¿Me puede decir la hora, por favor? -preguntó con un tono serio a la joven del paradero.
- Si tuviera reloj, encantada se la diría... -respondió ella sonriendo coquetamente.
- Pues qué lastima... -suspiró el señor Cáceres- Pensaba que podía compartir con usted una agradable conversación.
La joven no supo qué responder. Aunque se encontraba todos los días con este singular individuo, no lo conocía en lo más mínimo. Se limitó a sonreír tímidamente, como disculpándose.
- ¿No le ha hecho falta en su vida un reloj, señorita...?
- Audolía, señorita Audolía... Y fíjese que no me ha hecho falta ningún reloj, ni televisión, ni radio, ni nada que me controle. He vivido feliz veintiséis años de no poseer tales cosas.
El señor Cáceres abrió los ojos de par en par, como si expusiera sus párpados a un ventilador a máxima velocidad. Las venas de sus grandes y huesudas manos comenzaron a hincharse, sus rodillas temblaban al igual que su mandíbula; hasta el elegante sombrero de copa parecía sufrir.
- Escúcheme, y espero que le quede bien claro -comenzó-: Me llamo Guillermo Cáceres, tengo treinta y cinco años, soy viudo y tengo un mocoso de cinco años que vive con sus tíos que ni siquiera conozco, ya que a mi me negaron la paternidad por razones inverosímiles... -tomó aire, pues parecía exaltarse de a poco- Pero a pesar de todo yo soy feliz, señorita, feliz... ¿Y sabe usted por qué? ¡Porque yo tengo el control de mi vida!, ¡Yo no quería a ese mocoso inquieto hurgueteando en mis cosas, cambiándole la hora al reloj, desprogramando la televisión, rayando los preciados calendarios con sus tizas de colores!, ¡Mis calendarios! ¡Mis compañeros!... -recuperó compostura, se ajustó la corbata y el sombrero.
- Perdóneme usted, señor Cáceres, pero yo debo irme al trabajo.
El hombre soltó una carcajada macabra, logrando que mucha gente de la calle lo mirara espantado.
- ¿Cómo lo puede saber, señorita Audolía, si no tiene la mínima idea de qué hora es?
- ¡Por favor, no haga escándalo! -dijo la joven- Y en realidad no sé por qué estoy hablando con usted... ¡Ya deje de mirarme así, no soy ningún bicho raro! No es delito no usar reloj... -La joven dio media vuelta y se fue caminando rápidamente.
El señor Cáceres dio media vuelta también. “Pobre chiquilla”, decía para sí. Pero en ese mismo momento recordó sus deberes, debía ir al trabajo y a la imprenta del calendario equívoco para protestar, y eran ya las 8:05 de la mañana... ¡Horror, llegaría tarde, llegaría tarde, tarde, odiaba pronunciar la palabra TARDE! Comenzó a correr por la avenida a toda prisa, sujetándose el sombrero para que no cayera. Sin querer con el apuro chocó con un hombre, al cual se le dio vuelta su maletín.
- ¡Qué desgracia, soy lo peor! -exclamo el señor Cáceres cayendo al suelo de rodillas, tratando de ayudar al hombre a recoger sus papeles. Y para más, entre todo el desorden, encontró un calendario. Sus ojos no pudieron fijarse en otra cosa: ¡30 de Febrero!, ¡Otro error, otro fraude, otro atentado contra el tiempo! Lo tomó con cuidado y se lo enseñó al hombre.
- ¡Amigo mío, estamos siendo engañados! -declaró solemnemente- ¡Quieren controlar nuestros días y hacernos viejos antes para acabar con nuestras vidas!
-Disculpe, señor, pero no estoy para bromas, tengo que ir a pagar esta deuda que vence el 30 de Febrero y voy atrasado, así que con permiso -dijo el hombre tomando su maletín.
¡La humanidad ya estaba en poder de esa imprenta siniestra! Volvió a correr lo más rápido que pudo, hasta que llegó a la imprenta. Abrió la puerta bruscamente, pero no había nadie atendiendo.
- ¡¿Qué nadie trabaja aquí?! -gruñó enfadado. No había nadie en el mostrador, pero sí había un diario y unas revistas. Leyó cuidadosamente la fecha... 28 de Febrero... ¿Salvación?, no, no, era muy pronto para cantar victoria. Dio vuelta el periódico y revisó el pronóstico del tiempo para tres días: “28, 29 y 30 de Febrero soleado”. La sangre subió hasta su cabeza, las venas estaban que explotaban, su corazón palpitaba como si lo viniera persiguiendo un tren, el sudor empapaba su camisa y sus ojos se nublaron de a poco... Aquello simplemente no podía ser posible.
- Disculpe que no lo atendiera, es que tuve un inconveniente para llegar al trabajo. ¿En qué lo puedo ayudar? -preguntó la voz de una muchacha, que por lo visto estaba recién llegando.
- Usted... -comenzó el señor Cáceres- ¡usted es una asesina! -dijo subiendo la vista. Y para sorpresa de ambos, la que trabajaba ahí era la señorita Audolía.
- ¿Usted otra vez?, ¡Hasta cuándo me persigue!
- ¿Y tiene el descaro de hablar, mafiosa? -el hombre agarró a la joven del cabello y la llevó atrás del mostrador- ¡Mafiosa, asesina!, ¡Ya verás que con Guillermo Cáceres no se juega! ¡Traeré un calendario de mi casa y verás que los tuyos son falsos! -decía mientras la ataba a una silla de pies y manos. Ella trataba de soltarse y gritaba como un pajarraco, pero luego el señor Cáceres tapó su boca también. No había nadie más en la imprenta a esa hora, así que el hombre cerró la puerta principal y salió por la de atrás.
Corrió de vuelta a su casa, llegó y subió las escaleras del edificio rápidamente hasta llegar al cuarto piso... departamento 404, su hogar, su tiempo, sus calendarios. La muralla estaba toda forrada de éstos, al igual que el techo, mientras que en el piso habían unos que otros botados. Guillermo abrió un cajón de la cocina, y entre cubiertos para comer encontró tres calendarios de ese año. Se fijó en seguida en Febrero, en el 29 como correspondía al año bisiesto... ¡30 de Febrero! Esos calendarios no servían. Buscó en el suelo, pero todos estaban malos. Murallas... 30, 30, 30, 30, 30, y en el techo lo mismo.Cayó rendido al suelo, pero faltaban los cajones del escritorio. Los vació desesperado, temblando, pero con la atención fija en el maldito día que trataban de agregarle a su vida y hacerlo así cada vez mayor, hasta ser anciano. Todos estaban mal. Dejó caer su sombrero de copa, pues ahí guardaba otros cinco, pero estaban igual que todos. Ya no había nada que hacer. El señor Organización no fue a trabajar, don Guillermo Cáceres se comportó como un psicópata en una imprenta, el hombre estaba arruinado por dentro.
Sintió que alguien tocaba la puerta, pero no podía pararse a abrir.
- Está abierto -dijo a media voz.
Entró un hombre, el mismo hombre con el cual chocó en la calle, botando su maletín.
- Disculpe, pero creo que nosotros tenemos que hablar... -dijo parándose en frente de él- Su hijo Pablito quiere verlo. Dijo que su papá tenía una casa llena de papeles y quería venir a jugar con usted.
- Usted es...
- Sí, perdóneme por no haberme presentado, yo soy primo hermano de su esposa que en paz descanse. Y soy el que se hizo cargo de su hijo.
Guillermo intentó ponerse de pie, pero cualquier intento era inútil. Por fin conocía al que tenía al mocoso, pero de qué le servía, si aquel hombre también había sido engañado por los calendarios falsos, ya todo estaba perdido.
- Bueno, ¿no me va a decir nada?
- Váyase al infierno si quiere -respondió el señor Cáceres-, pero antes vaya a la imprenta Solar y desate a la hermosa asesina que está ahí, dígale que venga y que aquí terminaré de quitarle todo su cabello.
El hombre lo miró estupefacto, y luego echó una mirada a todo el departamento tapizado. Era realmente inhumano llevar al niño ahí, era un crimen… Pero prefirió mantener cautela. Dio media vuelta, cerró la puerta y llamó desde su celular.
Mientras bajaba las escaleras se sentía el ruido como si desempapelaran toda la muralla y unieran los papeles con cinta adhesiva para hacer papeles grandes. Llegó al primer piso y se escucharon más sonidos de papeles, ahora envolviendo algo. Cuando salió del edificio y se disponía a irse lejos de ahí, se escuchó detrás de él un alarido ahogado y un golpe contra el suelo. El hombre obsesivo había caído del cuarto piso del edificio envuelto en calendarios pegados con cinta adhesiva. Pero esto no pareció sorprender al tutor del niño, sino que se acercó al cuerpo de Guillermo Cáceres y sacó de entre la masa de papeles, su calendario perdido, el que le había hurtado en la calle sin querer.
- No me ibas a robar mi tesoro tan fácilmente, hombre... -dijo sonriendo- Como si no supiera que mañana es 30 de Febrero... -y dio media vuelta.


Maldito Loro Tricahue

3.1.06

Interpretación ........ cancer de la humanización

lamento a los lectores la poca participacion mia en esta pagina...
quisiera plasmar una idea que resurgio en mi mente despues de que pasara un acontecimiento paradogica en mi vida...
y que sin duda terminó en esto......

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“La selección natural está presente alrededor de nuestros inconcientes paranoicos. Sumidos en una realidad indetitaria más bien falsa…. , caemos verdaderamente bajo estados impuestos desde que nacemos, lo más terrible es que estamos concientes de esta vida predestinada y casi imposible evitarlo (considerando las excepciones). Y es así que se forma en conjunto lo que es llamado sistema social”

Esta frase talvez la hayan escuchado desde varias gargantas. Esta argumentación real ha sido causa de enfrentamientos y polarizaciones ideológicas. La idea principal nace desde una concepción idealista, las juventudes han levantado gritos al cielo por reiniciar sus condiciones sociales a través del pensamiento único. Sin embargo, en la práctica, estos anhelos de libertinaje son absorbidos por un sistema de vida que es inherente y dinámico que termina como una anestesia, eliminando los anhelos de cambiar este mundo polarizado, a uno conciso y organizado. La anarquía, la democracia, el socialismo están llenas de eslabones carentes de sentido y comprensión….. ¿Por qué? ….. postulo a que más que la esencia misma todo anhelo, estas caen bajo un error garrafal y que concientemente pasan por nuestras narices y que forma en su estructura macra , el fin de un sueño …. La interpretación.

Es claro que la interpretación es el punto clave del entendimiento de nuestros pensamientos colectivos. Y es en este momento en que la interpretación es a la vez, el cáncer de todo el género humano.

Esta patología de polarización de las interpretaciones Nietzshe las definiría irónicamente como “humano, demasiando humano” (vol. 1 cita 25). Y posteriormente da alguna solución con mencionar…

“la humanidad debe imponerse a sí misma metas universales que abarquen todo el planeta….si la humanidad no ha de destruirse a si misma debido a la posesión conciente de tales metas universales, debe antes que nada alcanzar un conocimientos sin presendente respecto de las condiciones básicas generalizadoras de la cultura, como una guía científica para las metas universales. En esto radica el increíble desafío que enfrentaran los grandes espíritus del siglo venidero”

De esto claramente podemos delimitar que la interpretación de las ideas es el gran culpable de estas diferencias. Detrás de una amalgama de factores que impiden el entendimiento general de las culturas y sociedades la interpretación es para mí el gran culpable sin cura de la humanidad.

Ahora bien, asociando la interpretación (que talvez, irónicamente sea interpretado de diferentes maneras en cada uno de ustedes) con la selección natural, es simple. La disyuntiva final se produce con el nacimiento de las ideas. Cada individuo por haber del mundo, desarrolla una idea hasta parámetros exclusivamente propios. De ahí se produce los conflictos en donde emergen y caen diferentes personajes que postulan a ideas que en realidad reemplazan a organizaciones y personalidades débiles. Estas diferencias marcan finalmente una medida de selección natural. Es decir, los que llevan una idea a una realidad empírica son a veces mejor considerados que otros, y es más, con solo encontrar esta idea un respaldo social, esta alcanza una consideración. De aquello nace para mí, la selección natural de las sociedades anteriormente mencionadas.

Los que desarrollan ideas son aquellos que agradan más a una conciencia colectiva que interprete la idea de la misma forma que el creador. Por conclusión la selección natural radica solamente de cómo sea interpretada por el creador su idea.

La interpretación es una espada de doble filo, un cáncer imposible de explicar, ayuda a que una idea forme algún sentido. Pero a la vez, mantiene la poralizacion de las ideas y del conocimiento. Que tantos jóvenes desean romper.



C O M O ___ S E A
I N T E R P R E T A L O....

El Jarron

Un jarrón roto, se ha caído, era mi jarrón, mi preciado jarrón.
No se si lo pueda pegar, tal vez si, tal vez no.
Necesito pegamento, mas no lo tengo.
Tengo que conseguirlo para recuperarlo.
En ese jarrón guardaba el aire con el cual respiro,
Con el cual me mantengo, un jarrón roto,
Donde estaban los sueños de un pueblo victima de la codicia
En ese jarrón estaba mi recuerdo, mi vida, mi vida,
Se ha roto ese jarrón y no se como arreglarlo,
Se ha roto, no puedo mirar a mi madre de vergüenza,
Lo heredo de su abuela, y yo lo he roto, sueños, sentimientos,
Que escaparon, como los de caja de Pandora.
Invasores, en Latinoamérica, invasores dentro de mi jarrón
Se llevaron mi rostro y ahora no te puedo mirar.
Un jarrón de mi vida, un jarrón preciado, un jarrón que rompí sin pensar.
Quiero pegarlo, pero no tengo pegamento
Quien lo tiene, quien me lo facilita!!!
DE VERAS!!!
Lo tengo yo, solo tengo que buscarlo y recuperar mi preciado jarrón.
Pero donde esta
Mi jarrón roto, mis sueños, dentro de ese jarrón.
Ese jarrón arrojado con furia y sin sapiencia.
Provocador de arrepentimiento y de angustia
Provocador de angustia.
Un jarrón roto, poseo, claro antes no lo era,
Era un jarrón sin romper esplendoroso, resistente, fuerte, valiente
Se callo, alguna vez, pero resistió, era fuerte,
Esta vez
La vehemencia con el cual se arrojo lo venció, como se vence al ejército mas poderoso,
Como se vence al pueblo más aguerrido,
Como se vence a los mapuches
Como se desconoce
Tengo rabia conmigo,
Madre yo he roto ese jarrón.

Desde la clandestinidad